El fútbol de siempre

Manual de fútbol (2014, Edhasa). El título es de esos que lo dice todo sin llegar a decir nada, ya que el contenido se aleja de lo que uno podría entender en un primer momento por manual. La teoría académica brilla por su ausencia en cada una de las páginas, que reúnen, eso sí, anécdotas e historias que harán las delicias de los lectores, futboleros o no. Porque este es el estilo de Juan Tallón (Ourense, 1975; y a su vez autor del libro), tan difícil de definir como fácil de leer: hablar de todo a partir de la nada; narrar la vida a través de la cotidianeidad de un hecho cualquiera. De una historia que podríamos haber vivido cualquiera de nosotros, aunque la mayoría seriamos incapaces de expresarla con su genialidad.

Tallón (“Un nombre no significa una mierda”, como asegura el autor en su brillante blog Descartemos el revólver) le da un enfoque desenfadado a un deporte cada vez más alejado de sus raíces, más serio y alejado de la gente de a pie. El escritor y columnista gallego vuelve a humanizar el fútbol, con toques irónicos y de humor que nos acercan a la pelota y nos alejan de la industria que la rodea.

Por si fuera poco, nos regala una de las mejores definiciones que se han dado nunca de la figura del delantero:

Pocas veces actúan fuera del área. Fuera del área, de hecho, los merma la criptonita. De media luna hacia allá empiezan a necesitarse rifles con mira telescópica. Un 9 auténtico ni siquiera usa revólver. Es muy aparatosa un arma de fuego. El delantero centro auténtico goza acuchillando en corto en el área pequeña. Eso cuando no acaba contigo siguiendo el secreto heredado de una llave de kung-fu, silenciosa y bella, casi poética. Ni se sabe cuántos goles han podido hacer con este método ancestral de matar sin ecos y en corto, sin despeinarse. Porque para un delantero el peinado es sagrado. Tanto como no sudar demasiado.

Alguno podría darse por satisfecho con este parágrafo, con el típico para que voy a leer todo el libro si ya he visto lo mejor. Son 128 páginas y reúne fragmentos del mismo nivel, dos motivos de peso para cualquier sabio entregado a la pereza. Y sino, haced caso a Alejandro Dumas: “Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas”.

9788435019972

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